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05 de Septiembre de 2016

La presión corporativa de las FFAA es tan grande que cada vez que se intenta hacer algo con ellos es como comprar un conflicto”

Entrevista a la Senadora de Casa Grande, Constanza Moreira en En Perspectiva ¿Cuál es el papel de las Fuerzas Armadas en un país como Uruguay?.

Constanza Moreira

 

 

EMILIANO COTELO (EC) —¿Cuál debe ser el papel de las Fuerzas Armadas en un país como Uruguay?

La pregunta, que se arrastra desde hace décadas, retomó vigencia en este mes de agosto. Los tres comandantes en jefe y la cúpula del Ministerio de Defensa Nacional (MDN) comparecieron en comisión del Senado, donde calificaron la situación de la institución como “crítica” debido a las carencias en equipamiento y recursos. Antes y después de esa sesión tuvieron lugar dos siniestros, protagonizados por un avión y un helicóptero de la Fuerza Aérea, que dejaron el peor saldo: cuatro militares murieron mientras realizaban actividades de entrenamiento.

¿Hay que mejorar el presupuesto de los cuerpos militares? ¿O, por el contrario, deben afrontar una reestructura para reordenar sus prioridades y organizar mejor sus gastos?

Hemos tratado el tema con distintos puntos de vista en los últimos días. Hoy vamos al oficialismo, y dentro del oficialismo a una de las figuras que más han trabajado en estos asuntos, la senadora Constanza Moreira, que encabeza el sector Casa Grande.

¿Qué diagnóstico hace usted de la situación actual de las Fuerzas Armadas en materia de equipamiento?

CONSTANZA MOREIRA (CM) —Vamos a empezar por el principio. Las Fuerzas Armadas tienen un gasto muy grande, muy importante en personal, tienen un número de efectivos muy alto, que estaba en 27.000 y debe de andar ahora entre 23.000 y 25.000 –siempre es difícil conseguir el número de efectivos reales de las Fuerzas Armadas–, muy desigualmente distribuidos. Tenemos unos 15.000 en el Ejército y el resto de las fuerzas tienen 4.000 y 2.500.

Entonces la primera pregunta es: ¿necesitamos un ejército tan numeroso, siendo que las hipótesis de conflicto clásicas en las que fueron estructuradas las Fuerzas Armadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta la dictadura fueron hipótesis que suponían invasiones por tierra, etcétera, que hoy ya no se sustentan más?

EC —¿Por qué empezó por ahí su respuesta? Yo le preguntaba a propósito de equipamiento.

CM —Porque el presupuesto de las Fuerzas Armadas se divide en gastos de funcionamiento, inversiones y personal. Como las Fuerzas Armadas gastan tanto en personal, tienen poca plata para inversiones, y la inversión en un helicóptero, etcétera, son inversiones muy cuantiosas. Quiere decir que las Fuerzas Armadas, para tener mejor equipamiento, tienen que equilibrar mejor su gasto entre gastos de personal e inversiones. También tienen gastos de funcionamiento muy altos para mantener, por ejemplo, la cantidad de cuarteles que tienen por todo el país. Por dar una cifra, justo ahora estamos con el Presupuesto Nacional, vemos esa estructura, gasto de personal, gasto de funcionamiento, gasto de inversiones, y en gastos de funcionamiento hoy las Fuerzas Armadas gastan en agua y en electricidad –especialmente en electricidad, no tanto en agua– lo que gastan todos los hospitales públicos del país. Tienen el mismo gasto en agua que ASSE, que tiene un millón de afiliados, por decirlo de brocha gorda. Entonces tienen gastos de funcionamiento altísimos para sostener una infraestructura de tierra –porque básicamente los cuarteles son eso– y por otro lado tienen un gasto en inversión que creo que no se adecua a las necesidades de la política de defensa hoy: control del espacio aéreo, control de la frontera marítima, en fin. Para eso las Fuerzas Armadas tienen que reestructurarse. No es que gasten poco, gastan muchísimo.

EC —Usted admite que el equipamiento no es el adecuado, que hay atraso en materia de equipamiento.

CM —Hay atraso, sin duda.

EC —Pero ya avanza en la búsqueda del origen de ese problema.

CM —¿Cómo no voy a avanzar cuando en la rendición de cuentas estamos pidiéndoles a todos los ministerios, a la educación, a la salud, a todos, restricción del gasto, contención del gasto, porque estamos en un momento difícil, ya sabemos que la tasa de crecimiento no va a ser de 2,5 %, sino que la perspectiva es de 0,5 % para este año? Las perspectivas de Brasil no mejoran, las perspectivas de Argentina no mejoran, estamos en una situación regional difícil, con una rendición de cuentas que usted sabe los problemas que nos ha traído, porque hemos tenido una conflictividad altísima, como resultado de que es la primera rendición de cuentas en la cual no aumentamos el gasto; al contrario, estamos recortando incrementos del gasto de 2016.

Y les pedimos a las Fuerzas Armadas que hagan un esfuerzo. En el Presupuesto Nacional, cuando se vio que este período en vez de crecer al 6 % como crecimos en el primer período de Tabaré Vázquez o al 4,5 % como crecimos en el período de Mujica, ya hicimos la proyección de 2,5 % para todo el período. Es decir, estamos creciendo la tercera parte de lo que crecimos en el primer período. Todo el mundo está recortando gastos, y las Fuerzas Armadas decían “la tropa gana poco”; siempre estamos dando incrementos para la tropa, pero de los que se benefician los oficiales luego, porque a las Fuerzas Armadas uno les da la plata y nunca sabe bien dónde termina.

EC —¿Cómo es eso de que “uno nunca sabe bien dónde termina”?

CM —Le doy un ejemplo. En el Presupuesto Nacional se votó un artículo muy controvertido, que no votaron tres diputados del Frente Amplio (FA) y que luego vino al Senado, nosotros lo volvimos a incluir y ellos finalmente lo votaron. Los tres diputados se negaron a votar dos artículos, uno que tenía que ver con la Policía Caminera, que sacamos del presupuesto, y otro que les daba a las Fuerzas Armadas $ 256 millones para el período, para que pagaran mejor a la tropa, y a cambio se les pedía que no llenaran vacantes.

EC —Sí, ese fue el primer momento de debate con los llamados “rebeldes”, los legisladores rebeldes del FA. Había un condicionamiento, era más plata pero a cambio no cobertura de vacantes.

CM —No llenado de vacantes. En las Fuerzas Armadas se producen muchas vacantes porque la gente se jubila muy pronto, y además se jubilan y pasan a actividad, no se jubilan como nosotros que nos jubilamos y tenemos que vivir de nuestra jubilación, salvo casos excepcionales, como la docencia, etcétera. Ellos se jubilan y pueden seguir trabajando. Cobran la jubilación, que además es una jubilación que con relación al resto de las jubilaciones del país es de privilegio, y siguen trabajando. Entonces se producen muchas vacantes.

¿Qué les pidió el Estado uruguayo? ¿Qué les pidió el Parlamento uruguayo? Aumentos sí, pero tenían que hacer un sacrificio, que era el no llenado de las vacantes que se iban produciendo. ¿Resultado? Nada, no redujeron ni una vacante. Pasó el 2015, pasó todo el 2016, entonces la respuesta, un poco compleja, a su pregunta es: las Fuerzas Armadas no necesitan más presupuesto, no pueden tener más presupuesto y tienen un presupuesto completamente abultado por el número de efectos que tienen, que es el más alto de América Latina.

 

EC —¿Cómo es eso? Está hablando de la proporción entre la cantidad de efectivos y la población. ¿Puede dar los números?

CM —Tenemos el número de efectivos cada 10.000 habitantes. El cuadro que yo manejé y que salió en la prensa es de 64 efectivos cada 10.000 habitantes, siendo que Argentina y Brasil tienen menos de 20, y Colombia, que es un país con un conflicto armado –imagine todo el despliegue militar que tiene Colombia, que hace 50 años que tiene un conflicto armado–, tiene algo así como 38 efectivos cada 10.000 habitantes. O sea que el número de efectivos per cápita es altísimo. En los años 60 las Fuerzas Armadas tenían menos de 20.000, creo que tenían 12.000 o 13.000 efectivos. Pero cuando salimos de la dictadura había 42.000 efectivos. Entonces cuando las Fuerzas Armadas se quejan “venimos reduciendo”, vienen reduciendo respecto de un número que se abultó durante la dictadura porque las Fuerzas Armadas tomaron cuenta de sectores enteros de la provisión de servicios nacional como la aviación civil, la marina mercante, hasta el parque Santa Teresa.

Entonces, ¿qué hacen las Fuerzas Armadas en cada presupuesto? Yo no soy experta en Fuerzas Armadas, me dedico a presupuesto, esto lo quiero aclarar, lo mío son los números.

EC —Pero de hecho usted se ha convertido en una de las voces en la bancada del FA que más abordan este tema, con posiciones que la llevaron a enfrentarse varias veces con quien era ministro de Defensa Nacional, Eleuterio Fernández Huidobro. Todo eso está como antecedente.

CM —Sí, pero lo quiero aclarar porque no quiero tener el galardón de un conocimiento que no es el mío, sobre todo porque yo vengo del mundo científico, entonces lo mío son los números y el Presupuesto Nacional. No soy experta en las Fuerzas Armadas, simplemente me dedico a mirar los números, cómo se gasta la plata de este país y en qué. Sobre eso me puede preguntar, porque eso lo sé, es lo mío. Pero sobre la misión que tendrían que tener las Fuerzas Armadas, estudio estos temas, pero no soy especialista ni mucho menos.

Entonces, como yo miro los números del país, me doy cuenta de que el gasto en las Fuerzas Armadas es absolutamente desproporcional. Lo que pasa es que la presión corporativa de las Fuerzas Armadas es tan grande, protestan tanto contra cada recorte que cada vez que se intenta hacer algo con ellos es como comprar un conflicto. Usted me podrá decir ¿no pasa lo mismo con el resto de los cuerpos del Estado?

EC —¡En eso estaba pensando!

CM —Uno puede comprar un conflicto con COFE, con el sindicalismo público, pero allí el gobierno del FA tiene un sistema de negociación colectiva, todos estos sistemas que los uruguayos nos damos para amortiguar los conflictos entre nosotros. Pero atrás de las Fuerzas Armadas hay una corporación, no es lo mismo que lidiar con el Ministerio de Industria, ahí la dirección política en general baja la línea y ya está. Recuerdo que en el presupuesto de Mujica necesitábamos más plata y la orden que vino del Poder Ejecutivo fue: “si necesitan hacer un recorte de rubros, busquen en tal lugar del Ministerio de Transporte”, y Pintado blindó esa decisión. Con las Fuerzas Armadas no, porque viene el Poder Ejecutivo, manda un proyecto de reforma militar y “no, esto no puede ser así”. Esta historia la vengo viviendo desde hace años, desde antes de ser senadora. En el año 2006, cuando se hizo el Diálogo Nacional por la Defensa, del cual emanó la Ley de Defensa, con las Fuerzas Armadas, con la Universidad de la República, con Naciones Unidas, con el poder político, ya Andrés Masoller –el mismo que está ahora, integrante del equipo del Ministerio de Economía y Finanzas– había anticipado que era necesario hacer la reforma de la Caja Militar, y ya ellos se habían manifestado en contra.

Ellos dicen que el presupuesto de las Fuerzas Armadas no es tanto, y ahora apareció una cosa en UyCheck que dice “Constanza Moreira afirma que el presupuesto se duplicó”; sí, en términos reales se duplicó, no recuerdo exactamente el número, pero pasó de más de US$ 300 millones a más de US$ 600 millones. Se duplicó en dólares. Es verdad que el PBI aumentó…

EC —En términos de PBI hay otro cálculo. Según el anuario Armamento, desarme y seguridad internacional, del Instituto Internacional de Investigación para la Paz, de Estocolmo, que está publicado en la web del Banco Mundial, “el gasto militar en Uruguay, medido en comparación con el PBI, si bien ha fluctuado bastante, más bien ha tendido a la baja desde 1988 en adelante”. En 1988…

CM —Claro, era la salida de la dictadura, ¿qué tal?

EC —Sí, 3,53 % del PBI fue en el período 89-90; el mínimo fue 1,49 % del PBI en 2014. Ahora estaríamos en 1,8 % del PBI.

CM —Pero el Instituto para la Paz no mide dos cosas que no están medidas por lo que aparece en el rubro MDN. Una es el déficit de la Caja Militar, porque eso sale por otro lado, son US$ 400 millones. Las Fuerzas Armadas hoy gastan US$ 650 millones, pero gastan US$ 400 más que todo el Estado –el Estado quiere decir todos los ciudadanos— pone para financiar ese déficit. Yo siempre lo comparo con el déficit del Banco de Previsión Social (BPS): si el BPS tuvo en el año 2015 algo así como US$ 350 millones de déficit, los tuvo para asistir a 600.000 jubilados, pero el déficit de la Caja Militar es para asistir a 53.000, 55.000 jubilados, que es lo que tienen. Entonces es un déficit igual al del BPS pero para atender a 10 veces menos gente.

EC —¿Usted entonces opta por poner las cuentas de la Caja Militar dentro del presupuesto de Defensa?

CM —Y está el segundo rubro: el Liceo Militar; la educación militar no está contabilizada en el MDN, la tenemos contabilizada en educación. Es poco, es mucho menos que el déficit de la Caja; preferiría gastar mucha más plata en eso. Si uno contabiliza todo eso nos estamos yendo a 2,5 % del producto, habría que afinar los números y no me animo a tanto. Pero es mucho más que eso. Eso es lo que acaba de salir en este año, porque este año se ha caracterizado por que la discusión de las Fuerzas Armadas ha pasado al tema del déficit de la Caja Militar.

EC —Sí, en realidad, como usted acaba de decir, son dos capítulos, el déficit de la Caja Militar y los problemas serios en materia de equipamiento, el deterioro enorme de los aviones, los helicópteros, etcétera.

CM —Pero cuando el MDN manda el presupuesto nacional todo lo que pide son compensaciones por estar a la orden, compensaciones para nocturnidad en los pasos de frontera, compensaciones por horas de vuelo, compensaciones… Todo compensaciones especiales. Es todo salario lo que pide, no pide inversiones, no pide “en este quinquenio necesitamos aumentar las inversiones en 50 %”. Yo no le puedo pedir al Estado que me aumente en 50 % el presupuesto, porque eso no lo hace ni el Ministerio del Interior, que es el que tiene más demanda presupuestal y recursos presupuestales asignados. Lo que necesito es algún tipo de reestructura. Jamás, jamás. Las Fuerzas Armadas piden plata para salarios.

Entonces, como los ministerios son los que se encargan del pedido presupuestal, la responsabilidad por el deterioro de las inversiones no la tiene el poder político, ni los políticos ni el Parlamento, la tiene el MDN que no equilibra mejor sus cuentas. Capítulo 1.

Capítulo 2. Usar el presupuesto como argumento para la muerte de cuatro militares es una cosa terrible.

***

EC —¿Qué lectura hizo usted de los dos siniestros que dejaron cuatro militares muertos?

CM —La primera lectura es que no es la primera vez que tenemos un accidente con consecuencias letales para la vida de jóvenes militares, además, en situación de entrenamiento. Porque no es que perdemos la vida de pilotos, no es que perdemos la vida de estos efectivos en una situación de riesgo, en una misión de paz en una zona de conflicto armado. Las perdemos en entrenamientos de rutina. Me parece que esto debe llamarnos la atención sobre algo que yo digo muy femeninamente, que es cómo las Fuerzas Armadas van a cuidar al país si no se pueden cuidar a sí mismas. Primero tienen que cuidar la vida de su gente.

EC —¿Qué interpretación hizo usted de esos hechos?

CM —Primero –en esto quiero ser muy muy responsable–, creo que todos los accidentes, como el del Air Class –hubo una buena cantidad de accidentes en este tiempo–, deben ser investigados por la justicia civil. Esto me parece muy importante. La justicia militar, tristemente célebre durante la dictadura, debería ser una rama especializada de la justicia civil y no existir más, pero nosotros seguimos nombrando jueces militares y el proyecto de justicia militar nunca termina de llegar al Parlamento, es otro de los temas que tenemos en debe. Es la justicia civil la que tiene que investigar esto y determinar…*

EC —El accidente o siniestro del Air Class fue investigado por la justicia civil.

CM —Fue investigado por la jueza Mariana Mota.

EC —Estos hechos de ahora, con naves de las Fuerzas Armadas no… ¿O sí?

CM —Supongo que están en manos de la justicia civil. No lo sé, pero deberían estarlo.

EC —Usted lo reclama, ¿por qué en ese caso particular?

CM —Porque creo que hay que determinar las responsabilidades, porque creo que asumir que esta gente murió porque el equipamiento era inadecuado es una temeridad como afirmación.

EC —Desde la Fuerza Aérea se salió a responder que no, que esa no era la razón.

CM —Las Fuerzas Armadas van a responder que no, obviamente. Porque si yo mando a hacer una prueba de riesgo, como aterrizar con los motores apagados –no sé nada de eso–, si mando a hacer algo que está recomendado en los entrenamientos internacionales, pero mando a un piloto a hacer una prueba de riesgo con un equipamiento inadecuado, la responsabilidad civil es mía, del mando.

Digo esto a propósito también de un muchacho que murió desarmando un armamento en el agua, murió ahogado, y la justicia militar dictaminó que era un accidente, pero la justicia civil, tres años después, determinó responsabilidad civil de quienes habían presionado a ese muchacho, que quería salir del agua, para mantenerlo dentro del agua.

Entonces, como yo no quiero perder gente en este país de poca gente, y menos gente joven, en entrenamiento de riesgo, siendo que la posibilidad que tiene el Uruguay de enfrentar un conflicto armado de cualquier tipo es bajísima, llamo la atención a esta ecuación: equipamiento, capacitación de las personas que están haciendo estos entrenamientos –tienen o no la capacitación adecuada para hacer etas pruebas, yo no lo sé– y adecuación de las órdenes que se dan y las órdenes que se cumplen. Supongo que todos los accidentes tienen que estar en esto, pero supongo también que las Fuerzas Armadas estarán haciendo una profunda reflexión sobre esto que pasa, porque no es el primer accidente, no es el último y son todos accidentes en cuestiones de rutina, ninguno en una maniobra de defensa propiamente dicha.

EC —En el segundo de los sepelios ocurrió algo bastante impresionante, cuando habló el teniente coronel aviador Alejandro Trujillo, comandate del Escuadrón Aéreo n.º 5, donde se desempeñaban los pilotos Fernando de Rebolledo y Gonzalo Correa. Trujillo habló muy emocionado, leyendo, pero todo el tiempo al borde de las lágrimas, y dijo por ejemplo: “Es hoy, aquí, en este momento de pensamiento y recuerdo cuando debemos reflexionar sobre su partida, sobre el dolor que nos golpea al ver un lugar vacío en la mesa de vuelo, un casco abandonado, la pena inmensa reflejada en los ojos de un padre, una madre o un hermano. ¿Qué sentido tiene esta pérdida? ¿De qué sirve tanto sacrificio? ¿Por qué tanto dolor?”. ¿Cómo reaccionó usted ante estas preguntas incómodas?

CM —No son preguntas incómodas para mí. Nada, yo también veo a las viudas y conocí viudas que hicieron demandas por estos accidentes, mujeres que hicieron demandas. Así que hay de todo. Creo que en principio los accidentes tienen que ser examinados, no puede echarse la culpa para afuera, eso de “la culpa es de los políticos, la culpa es de que no tenemos presupuesto”. Las Fuerzas Armadas tienen que hacer una contrición y pensar qué es lo que está pasando que mueren civiles en operaciones de entrenamiento.

EC —Lo que de algún modo está diciendo este oficial es que son muertes sin sentido…

CM —Son muertes sin sentido, sin duda.

EC —… de unas Fuerzas Armadas que no se sabe muy bien para qué están. Algo así se puede interpretar, ¿no?

CM —A ver, para que las Fuerzas Armadas sepan para qué están…

EC —¿Está claro el rumbo?

CM —Esa es la gran pregunta.

EC —Hay un tema de rumbo y un tema de presupuesto, y están muy atadas las dos cosas.

CM —Están muy atadas. En el presupuesto del año pasado…

 

EC —Lo cierto es que si el presupuesto tiene los inconvenientes que tiene –ojo, no digo que sea escaso el presupuesto, pero no alcanza para mantener el equipamiento al día– lo que las Fuerzas Armadas pueden hacer, la Fuerza Aérea en este caso, es muy poco, es casi simbólico.

CM —Hay muchas cosas mezcladas acá. Primero tienen que tener una administración cristalina de los fondos. Yo no quiero seguir despertándome en las mañanas leyendo sobre las compras en la Armada, ya hemos tenido unos cuantos líos.

EC —Ese es todo un capítulo en el caso de la Armada Nacional, lo de las compras fantasma que han terminado en el procesamiento y la condena de varios oficiales y comandantes en jefe.

CM —Entonces yo necesito una administración cristalina de los recursos del Estado, porque los recursos del Estado son pocos, porque son sagrados, porque los pagan todos los uruguayos, entonces lo primero que necesito es que el MDN tenga una administración cristalina. Es el ministerio que más observaciones del Tribunal de Cuentas recibe, es el ministerio que menos ha incorporado el sistema de transparencia que el Estado aplica para todos sus ministerios. Tenemos todos los sueldos y la plata la tenemos en la web, eso forma parte del hábeas data, del derecho de la gente a informarse sobre en qué se gasta la plata del Estado. Porque tiene que haber normas de transparencia para saber en qué se gastan la plata los privados, pero la plata del Estado tiene que ser completamente transparente. Entonces primero pediría eso, transparencia en el uso de los recursos públicos.

En segundo lugar, sobre el tema de las inversiones, creo que las Fuerzas Armadas tienen que debatir la misión de la defensa en un marco civil. Esto no puede ser una discusión de militares, por supuesto que los militares tienen que estar, pero para dónde va el rumbo de la defensa de este país tiene que ser una discusión civil. Por eso las discusiones con Huidobro, nunca pude tener una discusión con Fernández Huidobro, el ministro de Defensa ya fallecido, porque cada vez que alguien intentaba hablar de las Fuerzas Armadas nos descalificaba a todos, nos trataba de ignorantes.

EC —Sí, el intercambio entre ustedes dos en particular fue muy crispado.

CM —Entre nosotros dos, de él con las organizaciones de derechos humanos… Tiene que ser un debate sereno.

EC —Está pendiente ese debate. Un colega suyo, Julián González Guyer, él sí experto en seguridad internacional y defensa, dijo que, a pesar de que se promulgó la Ley Marco de Defensa Nacional, “no se ha avanzado en establecer estratégicamente cuál es el rol que deben cumplir las Fuerzas Armadas, más allá de esa normativa, que es de carácter general. Lo que hay que saber es qué queremos de las Fuerzas Armadas, qué estrategia de defensa tenemos y para qué. Eso permitiría definir qué capacidades se requieren y cuánta gente se necesita”.

CM —Exacto. Pero yo voy a una comisión de Defensa del FA, he ido algunas veces, y allí aparece una especie de plan de la defensa nacional vinculado a la Ley de Defensa. Tenemos esta discusión dentro del FA, hay muchos compañeros del FA que creen que las Fuerzas Armadas están para defender los recursos naturales, para apoyar las situaciones de emergencia nacional…

EC —De hecho juegan ese papel.

CM —Exacto. Las Fuerzas Armadas son una institución total; una institución total es aquella en la cual los individuos viven, comen, duermen, se educan, la persona hace toda su vida ahí adentro. Una iglesia, un convento, un manicomio son instituciones totales, la gente hace su vida ahí adentro. Y la idea es que la democracia destotalice estas instituciones. Creo que la idea por izquierda es descorporativizar a las Fuerzas Armadas, que compartan la vida con la población civil. Pero el problema que se produce en estas instituciones es que tienden a colonizar, se dice que las Fuerzas Armadas tienden a colonizar. Quiere decir que tienen unas misiones reducidas, pero luego las van ampliando. Y la verdad es que en el plan de defensa que fue presentado oportunamente por Fernández Huidobro aparecían funciones de las Fuerzas Armadas que no son de las Fuerzas Armadas.

EC —¿A qué se refiere, por ejemplo?

CM —La misión de las Fuerzas Armadas en la Ley de Defensa es la defensa de la integridad territorial del país, esa es la definición marco. Luego la defensa de la integridad territorial del país implica a, b o c, pero nunca pudimos tener eso, porque cuando se trató de armar el Presupuesto Nacional por programa y se armó por programa, el Ministerio de Vivienda decía “eliminar el hacinamiento y reducir los asentamientos a la mitad”, y el MDN no hizo nada, no elaboró un presupuesto por programa, se perdió la oportunidad histórica de bajar a tierra qué quiere decir “defender la integridad territorial del país”. Obviamente, colaborar con el Mides no es parte de defender la integridad territorial del país y las Fuerzas Armadas lo hacen, pero lo hacen todos, lo hacen los municipios, lo hacen los bomberos, lo hace la policía, lo hace la educación. Todos tenemos funciones extra asignadas en esta sociedad que no son aquello para lo que estrictamente estamos. Por eso las sociedades funcionan también, no porque cada uno haga solamente aquello por lo que le pagan, sino porque hace un montón de otras cosas que tienen que ver con la solidaridad social. Entonces, ¿cuál es la misión de las Fuerzas Armadas? Eso es lo que debe ser serenamente discutido, racionalmente discutido. Quizás no sea el momento una discusión de presupuesto, pero el problema es la capacidad que tienen las fuerzas de entrar en una discusión civil cuando existe toda esta desconfianza con lo civil y que los civiles no entendemos nada del tema.

EC —Pero entonces, ¿cómo salimos de este brete? Porque usted más temprano, cuando yo le preguntaba a propósito de las carencias de las Fuerzas Armadas en materia de equipamiento –aviones obsoletos, naves obsoletas en el caso de la Armada–, empezaba mirando los gastos en personal, en sueldos, y por ejemplo destacaba que el Ejército es demasiado grande, que tiene demasiados funcionarios y una estructura de cuarteles excesiva. Pero para llegar a esa conclusión primero hay que saber qué queremos que haga el Ejército. ¿Es tan obvio que es un ejército grande?

CM —Sí, es obvio con los números.

 

EC —¿Cuál es el tamaño? Supongamos que es grande, ¿hasta dónde hay que achicar?

CM —No soy experta, yo digo cuál es el tamaño país que las Fuerzas Armadas deberían tener, deberían estar en 11.000, 12.000 efectivos, no se debería superar eso en una comparación internacional. Por supuesto que unas Fuerzas Armadas más chicas, mejor equipadas, mejor integradas, que por ejemplo la Universidad pueda compartir saberes con la educación terciaria, cosa que es muy difícil, la Universidad ya ha pedido muchas veces compartir enseñanza terciaria con las Fuerzas Armadas. Unas Fuerzas Armadas más reducidas, mejor equipadas, más modernas, mejor integradas es lo que el Uruguay precisa.

EC —Primero hay que definir qué queremos que hagan las Fuerzas Armadas.

CM —Le doy una solución, tenemos que ir a un nuevo diálogo nacional –ya se hizo uno en el año 2006– sobre la reforma de las Fuerzas Armadas. En este país se ha reformado todo, ahora se está reformando la justicia, que es una reforma pendiente que teníamos. Hay que reformar a las Fuerzas Armadas.

EC —Pero mientras tanto…

CM —Mientras tanto hay que reformar la Caja Militar, primero.

EC —Pero el atraso en equipamiento es hoy, y dentro de una semana va a ser mayor, dentro de un mes los aparatos van a estar más viejos todavía, etcétera. Usted parecía señalar que para obtener fondos para renovar el equipamiento la solución es una reducción del Ejército, por ejemplo, menos soldados. Pero eso no se da de un día para el otro, para nada. ¿Entonces? No hay solución ahora para mantener actualizado el equipamiento de las Fuerzas Armadas. ¿Qué piensa de la idea que manejó en su momento el propio MDN y que el senador Javier García, del Partido Nacional, apoya, la de relevar propiedades que tiene ese ministerio, venderlas y obtener ahí recursos para invertir –no para gastar en sueldos– en aviones, barcos, etcétera?

CM —Ah, muy bien, muy bien… Pero entonces, ¿para qué van a hacer un nuevo cuartel en Durazno? Que alguien me explique la utilidad de un nuevo cuartel en Durazno. Porque ahora vamos a vender esto, pero para tener otro cuartel. Yo podría estar de acuerdo con eso, pero no vamos a seguir gastando plata en cuarteles.

Acá hay una discusión que se bastardea un poco, porque cuando viene esta discusión de los cuarteles se dice “pero es reducto de la mano de obra del país”. Esto no puede ser una discusión seria sobre las Fuerzas Armadas.

EC —Lo cierto es que la reducción de las Fuerzas Armadas tiene su impacto social. Si se va por la vía de la no provisión de vacantes es menor el impacto, pero es un proceso lento.

CM —Pero no importa, prefiero tener empresas, prefiero tener a Aratirí antes que andar armando cuarteles, ¡por Dios!

EC —Sí, pero Aratirí no aparece de un día para el otro, como ya quedó claro.

CM —No aparece de un día para el otro, pero la demanda de trabajo, ese papel de las Fuerzas Armadas de absorción de mano de obra desocupada en el interior del país, se ha ido reduciendo con el tiempo. Hoy hay más oferta para entrar en los Centros MEC o en el Mides o qué sé yo que para entrar en las Fuerzas Armadas. Y sobre el equipamiento le quiero decir esto: yo tengo un equipamiento x, con ese equipamiento x puedo hacer esto, puedo hacer y. Si no puedo participar en una maniobra conjunta con las Fuerzas Armadas de Argentina y de Brasil porque no dan mis aviones, no participo, no gasto ni combustible ni nada, porque mire que todo el tiempo estamos aprobando salidas al exterior de las Fuerzas Armadas para ejercicios junto con las fuerzas armadas ecuatorianas, que son numerosas y llenas de dinero. Entonces con este equipamiento, ¿qué es lo que puedo hacer y qué es lo que no puedo hacer? ¿Y necesito tanto más equipamiento para hacer qué cosa? Es simple, es como en una casa, usted determina los recursos que tiene y lo que puede hacer. Y lo que no se puede hacer con este equipamiento no se hace, señores, no se hace.

EC —Pero la defensa del mar territorial hoy es un imperativo, y estamos muy mal en la capacidad de los barcos con los que cuenta la Marina. Hemos extendido el mar territorial uruguayo, están los recursos ictícolas de por medio, hay piratería, etcétera. ¿Cómo se hace?

CM —No lo sé, porque yo voy al presupuesto y nunca escuché que viniera el MDN y dijera “tenemos estos objetivos para el mar territorial y necesitamos estos recursos”. El MDN tiene la potestad para presentar un plan articulado de necesidades y recursos, ¡que lo presente! Pero los presupuestos que han venido –y yo ya estoy en el segundo presupuesto– solo traen aumento de compensaciones para los efectivos de las Fuerzas Armadas, especialmente para la oficialidad. También esto lo quiero decir: como las Fuerzas Armadas las manda la oficialidad, la oficialidad les da privilegios a los oficiales.

EC —Es una discusión que tiene sus vericuetos. Si se reduce la cantidad de efectivos de las Fuerzas Armadas, por ejemplo del Ejército, se reducen los aportes a la Caja Militar.

CM —Sí.

EC —Aumenta el déficit de la Caja Militar.

CM —No importa eso, ¿sabe cuánto es el aporte de los efectivos a la Caja Militar? Es el 15 %; el 85 % lo pagamos nosotros. Así que aunque se reduzcan los efectivos, la diferencia es tan tan grande… Eso no me importa. Pero me importa reducir, me importa reformar la Caja Militar, me importa que se reforme la Caja Militar, no solo por razones económicas, sino por razones de justicia con el resto de la población. Si reformamos la Caja Militar los beneficios no los vamos a obtener nosotros, y quizás ni siquiera el gobierno del Frente, si es que en el futuro hubiera gobiernos del Frente, los van a recibir otros. Pero la reforma de la Caja Militar es imperiosa.

Video de la entrevista

***

Transcripción: María Lila Ltaif

 

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